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Desafiando la igualdad

Si bien es cierto la sociedad a menudo se queja de problemas como feminicidios, violencia en el noviazgo y abusos. Sin embargo, es crucial reconocer cómo la música contribuye a moldear la mentalidad y perspectiva de la realidad en las personas.

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Daniela Salgado es Rescatista animal, Activista por los derechos de los animales y también se desempeña como Presidenta de la Red de Mujeres unidas por B.C. en Ensenada
A lo largo de la historia de la música en México y en el mundo, hemos observado la normalización de letras machistas y violentas dirigidas hacia las mujeres. Estas canciones promueven la infidelidad, el feminicidio y la sexualización de la imagen femenina, perpetuando un sistema patriarcal autoritario.
Un ejemplo claro de esta situación es la canción “Ingrata” de Café Tacuba, lanzada en 1994. En su videoclip, se representa la historia de un feminicidio acompañada de una letra que dice: “Tendré que obsequiarte un par de balazos pa’ que te mueras”. Este tipo de contenidos reflejan y refuerzan la violencia de género en nuestra sociedad.
Otro caso notable es el del reconocido poeta guatemalteco Ricardo Arjona, quien en 1996 lanzó la canción “Tu Reputación”. Aunque disfrazada de pseudo romanticismo, la letra juzga y menosprecia la vida sexual de una mujer de manera sutil, perpetuando actitudes machistas.
En 1999 llegó al éxito la canción “rastamandita” de Molotov los invito a escucharla con atención, sinceramente sentí pena de en algún momento haberla cantado, en ella se expresa de manera grotesca y violenta con letras que perturban la mente de cualquiera.
Con el tiempo, la violencia en la música ha aumentado, y géneros como el reguetón han amplificado esta problemática. Canciones como “La Muda” evidencian un machismo explícito al idealizar a una mujer como aquella que permanece en silencio y no expresa sus opiniones.
Es preocupante cómo estas canciones, cargadas de violencia y machismo, se difunden en radios y plataformas digitales, incluso recibiendo premios y ovaciones. Los padres también tienen una responsabilidad crucial en el tipo de contenido al que exponen a sus hijos. Aunque algunos adultos puedan intervenir, es esencial tener en cuenta que no siempre estarán presentes para cambiar la estación o explicar el impacto negativo de ciertas letras.
Un episodio personal refleja la ignorancia de algunos respecto a este problema. En un evento deportivo, se reprodujo reguetón explícito frente a niñas de distintas edades. Al acercarse al DJ y expresar tu preocupación, la respuesta reflejó una falta de comprensión sobre las consecuencias de difundir este tipo de música entre menores.
El problema no se limita a una región específica; artistas de diversas partes del mundo contribuyen a esta normalización de la violencia y el machismo en la música. Las letras lascivas y provocativas, junto con los videoclips inapropiados, transmiten mensajes negativos y normalizan la pornografía violenta.
No podemos dejar de lado la violencia entre mujeres pues canciones como ” Tu amante ” de María José donde presume la historia de una mujer que menosprecia a otra y dice ser amante de su marido como si fuera motivo de orgullo, es triste ver cómo millones de jovencitas cantan y repiten constantemente esta influencia generando ideas erróneas y faltas de moral.
Si bien es cierto la sociedad a menudo se queja de problemas como feminicidios, violencia en el noviazgo y abusos. Sin embargo, es crucial reconocer cómo la música contribuye a moldear la mentalidad y perspectiva de la realidad en las personas. La repetición, una técnica de aprendizaje común, refuerza estos mensajes dañinos en nuestra mente, afectando nuestra forma de pensar y actuar.
A pesar de esta situación, podemos ser agentes de cambio. Prioricemos la educación, los valores y la moral en nuestra sociedad. No se trata de juzgar, sino de educar y elevar la conciencia sobre los efectos negativos de estas letras. Debemos enfocarnos en impulsar la educación, la superación personal y valores positivos a través de la música y otros medios.
Seamos ejemplos de una sociedad responsable, preocupada por las futuras generaciones. Impulsemos la música y el arte que promuevan el crecimiento, el respeto y la igualdad. México necesita líderes, emprendedores y ciudadanos comprometidos con el progreso y el bienestar de todos. Es hora de romper con los estereotipos y valores negativos que la música ha perpetuado por años. El cambio comienza con nosotros.
Una columna Daniela Salgado es Rescatista animal, Activista por los derechos de los animales y también se desempeña como Presidenta de la Red de Mujeres unidas por B.C. en Ensenada

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